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Viernes, 17 de febrero de 2006
Corría el viernes 9 de febrero de 2006. En ese momento cogía el diario “Metro” y me disponía a ojearlo de camino a mi trabajo. Entre las típicas noticias de política, internacional, o deportes, hubo una que me llamó la atención: A las 100 primeras personas en entrar desnudas a la tienda Desigual de Paseo de Gracia, en Barcelona, a las 22:00h se les regalaría, a parte del set bienvenida (camiseta negra y llavero portamóviles) un vestido o camiseta y falda, si era chica, o pantalón y camiseta si era chico, además de salir en Dilluns Clapés de la emisora CityTV (ahora TD8). En cuanto llegué a casa se lo comenté a mi mujer. Pero me dijo que ella sólo me acompañaría, ya que debido a su estado de gestación no era conveniente recibir los empujones que seguro que recibiríamos.
Después de enviar varios mails, de esos típicos míos, avisando a la gente que quisiera apuntarse, llegó el 17 de febrero de 2006. La fecha indicada.
En la calle ya hay bastante gente haciendo cola, pero afortunadamente, y contando, me sale que soy el 70. Estoy dentro de los 100. ¡Bien!
Pasa el tiempo y algo pasa en la cola. La organización no es muy buena y parece que hay mamoneos de gente que se quiere colar. Y realmente es lo que está pasando. Había gente guardando sitio a amiguetes que no podían llegar antes. Se suceden los empujones, insultos a la organización y a los colones… Esto no podía ser. Ya no me salían las cuentas. Había más de 100 delante de mí. Era el momento de optar por el adelanto sigiloso de puestos.
Mientras la gente discutía de si eso estaba bien o mal yo me iba escabullendo entre la multitud. Poco a poco iba avanzando pero todavía me faltaban muchos. ¡Además no había contado con que había gente que ya estaba desnuda en la puerta! La cosa no pintaba bien y decidí acelerar los adelantamientos.
Estaba ya en el filtro final para entrar y quedaban cuatro sets de bienvenida. ¡Lo había conseguido! Tendría ropa buena de invierno gratis sólo por desnudarme en plena calle. Lo mejor para alguien sin vergüenza acostumbrado a ir a playas nudistas. Entré en el puesto 98, aunque en el set, como indican las fotos, diga que fui el 42. Me dan una bolsa para guardar mi ropa y me voy desnudando rápidamente. La cosa va con un poco de retraso.
Ya estamos todos con las camisetas del set puestas, y los mirones (sobretodo mironas de edad avanzada) están en sus puestos. Nos indican que a la orden de Toni Clapés nos quitemos las camisetas a la vez. Y así lo hacen los que no se la habían quitado antes, ya que el calor debajo de los focos era horrible y para ser febrero tampoco hacía mucho frío. ¡Y entramos a la tienda escaleras mecánicas arriba!
Una vez dentro lo más difícil era buscar algo de tu talla. No sé por qué en estos casos todos tienen la misma talla que tú. Después de rebuscar encuentro la ropa que me voy a poner mañana para la cena de ex-EGB. Una camiseta negra con las mangas decoradas y un pantalón de pana negra. Sigo mirando por si veo algo más que me convenza más, pero no, todo está decidido. Me visto, me desactivan las chicas de turno las alarmas de la ropa y bajo por la escalera hasta la calle. Una vez fuera busco a Susana entre la multitud y nos vamos a casa en metro más contentos que unas castañuelas.
Espero que este verano lo repitan de nuevo para ir a por más ropa.
¡Un abrazo!
Por: Israel Fernández | Quedadas | Comentarios (0) | Referencias (0)